Nicolás Monckeberg se suma a estudio especialista en temas laborales y enjuicia proyecto previsional


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Por: Claudia Rivas | Foto: Julio Castro

Publicado en Diario Financiero el miércoles 8 de noviembre de 2022

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Nicolás Monckeberg fue diputado durante 16 años y ministro del Trabajo del expresidente Sebastián Piñera, otros dos; pero fue su paso por la embajada de Chile en Argentina que lo llevó a poner fin a su carrera política para dedicarse de lleno a la abogacía. Recientemente se integró al estudio jurídico GNP Canales –conformado por abogados expertos en derecho laboral-, donde -dice- buscará desarrollar la experiencia acumulada en el contexto de su carrera política ligada a materias laborales. Y lo propio hace en su faceta académica que nunca dejó de lado.


Si fue difícil dejar la carrera política, el exparlamentario asegura que todo lo contrario. “Lo veo como una oportunidad de seguir aportando al país desde mi especialidad y experiencia en el área del derecho laboral y los asuntos regulatorios. Integrarme a un grupo de abogados líderes en derecho laboral, como es el estudio jurídico GNP Canales es una forma distinta de darle continuidad a una experiencia que es fundamental”.

“Deben proponerse cambios y correcciones al sistema, pero hay una línea roja: no a costa de las pensiones presentes o futuras, proponiendo un sistema estatal más caro o que entregue menos rentabilidad”.

En conversación con Diario Financiero, Monckeberg también aborda la reforma de pensiones y el proyecto que rebaja la jornada laboral a 40 horas, manifestando, eso sí, su preocupación por la recargada agenda sectorial en materia regulatoria.

En el marco del debate previsional, el subsecretario de Previsión Social, dijo que con la reforma “se busca quitarle el poder de mercado a las AFP”, ¿está de acuerdo con esa mirada?
Me parece una lógica equivocada. Nuestro esfuerzo debe enfocarse en aumentar las pensiones. Deben proponerse cambios y correcciones al sistema, pero hay una línea roja: No a costa de las pensiones presentes o futuras, proponiendo un sistema estatal más caro o que entregue menos rentabilidad. La gente sabe perfectamente el valor de la rentabilidad para la pensión final y no están los tiempos  para gustitos ideológicos.

– ¿El destino del 6% a un fondo colectivo va contra la corriente?
Se anunció que el 70% de la cotización adicional se irá a una cuenta nocional a nombre del contribuyente, lo que no significa que la plata sea tuya, el monto acumulado solo dará derecho a una cierta pensión. Si la voluntad real fuera respetar la propiedad de los fondos del trabajador, por qué no permitirle a él decidir quién los administra. Aquí el sentido común no falla, la gente siempre va a elegir que sus fondos los administre el que mejor los cuide y donde más rentabilidad le entregue, lo demás es música.

– ¿Qué le parece que la reforma termine con el retiro programado?
No es correcto. Esta propuesta hace de la herencia de los fondos previsionales un negocio en vez de fortalecer su garantía. La lógica de terminar el retiro programado por decreto, impidiendo que el pensionado elija la modalidad, termina perjudicando a un grupo importante.

– Se especula que la propuesta del  Gobierno está con el “tejo pasado” para tener espacio de negociación, en su calidad de exministro, ¿comparte esa mirada?
El gobierno está cometiendo el mismo error de la convención constitucional en su lógica refundacional y ya vimos cómo terminó. Proponen refundar el sistema de pensiones cuando lo que hay que hacer y lo que la gente pide es mejorarlo, corregir las deficiencias, controlar las comisiones…

Rebaja de jornada – ¿Cuáles son ahora los principales desafíos en el área laboral?
Los efectos de una norma laboral o regulatoria, sean buenos o malos, no se juegan solo en la etapa de la redacción del proyecto, sino también en la capacidad de las empresas de anticiparse, de leer a tiempo los alcances de una norma en discusión. Si hay que hacer reorganizaciones, es muy distinto hacerlas a tiempo, con una relación laboral importante al interior de la empresa, que hacerlas a última hora, con todos los costos que eso implica.

– En ese contexto, ¿cómo ve el proyecto de rebaja de la jornada laboral a 40 horas?
Cuando se plantea un proyecto que solo pone el foco en la reducción de jornada, pero no entrega herramientas para adaptarla a la realidad de la empresa, se puede  terminar perjudicando a la empresa, los trabajadores y las relaciones laborales.

– ¿Qué elementos de adaptabilidad?
Muchos sindicatos quieren ser libres de pactar que el cálculo de la jornada de trabajo sea, por ejemplo, a partir de promedios mensuales o trimestrales; o bien, que la distribución de la semana de trabajo se concentre en cuatro o cinco días, y que esa distribución tenga que ver con la calidad de vida del trabajador y los procesos productivos particulares de cada empresa. Establecer una reducción de jornada que solo rigidiza, no mejora la calidad de vida de los trabajadores e impide que la empresa mantenga los niveles de producción requeridos.

– Dada la situación económica, ¿este proyecto podría perjudicar la productividad?
Puede haber empresas en Chile, y de hecho algunas ya lo están haciendo, que han acordado internamente con sus sindicatos –y nosotros fomentamos eso- reducciones y beneficios de jornada distintos. Pero no todas las empresas viven la misma realidad, ni tampoco la misma empresa tiene idéntica situación los 12 meses del año. Las exigencias del nuevo mundo del trabajo requieren esa capacidad de adaptarse a un mercado cada vez más demandante.

– ¿Sería mejor esperar a que pase esta etapa, para hacer cambios?
Es importante entender que lo que más ayuda para superar exitosamente periodos de recesión económica, sin grandes costos ni despidos, es reducir todo lo posible las incertidumbres que generan desconfianza, dar certeza en las reglas del juego. Esto no significa dilatar los debates que los países tienen derecho a darse, respecto a las condiciones laborales de las empresas y sus trabajadores, pero cuando países y empresas enfrentan momentos económicos complicados es necesario reducir todo lo posible la incertidumbre que generan muchos debates regulatorios.

Agenda laboral

¿La agenda legislativa está recargada en ese sentido?
Creo que sí. Cuando uno revisa la agenda legislativa en materia laboral, efectivamente hay un problema. Porque es posible discutir la reducción de jornada con altura de miras; pero cuando se le suma la negociación ramal, que está en el programa de gobierno del presidente (Gabriel) Boric ; el incremento en un 6% de las cotizaciones, los aumentos que se han planteado en el salario mínimo y el paquete de medidas de corresponsabilidad; cuando se analiza la agenda en su conjunto, el escenario genera muchas incertidumbres y existe el riesgo de desincentivar la inversión y paralizar ciertos proyectos.

– Como ya se está viendo…
Es muy importante, en mi rol de abogado, aportar una visión estratégica del impacto que ciertas normas en discusión pudieran producir al interior de las empresas, para preparar y adaptar los procesos productivos a tiempo y, por tanto, reducir los costos y/o aprovechar las oportunidades. Es fundamental entender que hoy el área laboral y regulatoria tiene un rol protagónico en los países y particularmente en Chile.

– ¿La empresas han asumido esa necesidad de adelantarse?
Sin duda. Cada vez hay más proactividad, porque las exigencias del mercado laboral, de los procesos productivos en materia medioambiental, lo están demandando. Cuando uno ve empresas exitosas en Chile y chilenas exitosas en el extranjero, en la mayoría de los casos la causa de ese éxito está en la capacidad de anticiparse.

– ¿Cuánto de ese éxito tiene que ver con una buena relación empresa-trabajadores?
Muchísimo, es fundamental. Los tiempos no están para que una empresa tenga éxito económico a costa de climas laborales adversos en su interior.